El problema de las televisiones y, en general, de todos los medios de comunicación, es que son tan grandes, influyentes e importantes que han empezado a construir un mundo propio. Un mundo que tiene poco que ver con la realidad. Pero, por otro lado, estos medios no están interesados en reflejar la realidad del mundo, sino en competir entre ellos. Así, todos ellos acaban observando no la vida real, sino a la competencia.
Hoy en día, los medios de comunicación se mueven en manadas, como rebaños de ovejas; no pueden desplazarse de forma aislada. Por eso, sobre todo lo que se nos cuenta, leemos y escuchamos las mismas informaciones, las mismas noticias.

**Ryszard Kapuscinski “Los cínicos no sirven para este oficio”